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La motivación en el trabajo ha desviado su atención del establecimiento de metas, hacia la comprensión de los procesos más amplios de autorregulación en los que las metas son sólo un componente. La autorregulación se refiere a la capacidad que cada uno posee para guiar las actividades a lo largo del tiempo y a través […]

La autorregulación. Un giro a las teorías motivacionales

La motivación en el trabajo ha desviado su atención del establecimiento de metas, hacia la comprensión de los procesos más amplios de autorregulación en los que las metas son sólo un componente.

La autorregulación se refiere a la capacidad que cada uno posee para guiar las actividades a lo largo del tiempo y a través de circunstancias cambiantes. El concepto se ha usado para comprender cómo se establecen objetivos, los procesos por los cuales estos influyen en el comportamiento, las razones para alcanzarlos o no, y cómo se revisan o se establecen nuevos. La importancia de la autorregulación efectiva en el trabajo ha crecido como resultado de cambios organizacionales que han dado más responsabilidad a cada individuo: reducción de niveles jerárquicos, mayor participación, trabajo remoto, entre otros.

Se refleja en:

  • Mostrar fuerza de voluntad y utilizar variedad de medios para alcanzar los objetivos.
  • Persistir en una tarea hasta su finalización o desvincularse de un curso de acción que está condenado al fracaso.
  • Iniciar una acción para aprovechar las oportunidades ambientales o ser cauteloso y demorar la acción hasta que las condiciones sean las adecuadas o se logren objetivos más críticos.
  • Dirigir de manera flexible la atención entre objetivos múltiples o centrarse en un solo objetivo e ignorar todos los demás.

La clave para una autorregulación eficaz es la capacidad de actuar en entornos de objetivos múltiples al tiempo que responde a las condiciones internas de una manera flexible y sensible al contexto.
Para desarrollar la autorregulación pueden definirse estrategias para generar cambios personales, para cambiar el ambiente laboral o ambos.

A los individuos puede enseñárseles:

Estrategias de control emocional, atencional y motivacional, cómo estructurar actividades laborales para lograr objetivos, resignificar errores como oportunidades, cambiar el impacto emocional, desarrollar metas personales para las tareas, recompensarse o castigarse para mantener la motivación, nuevas formas de estructurar el tiempo y el espacio laboral, cómo prevenir interrupciones y distracciones, tipos de metas y cómo regularlas.

 

La organización puede:

Rediseñar procesos para que las personas no deban dejar su puesto, evitando así distracciones o interrupción. Modificar el diseño de la oficina para generar más interacciones interpersonales casuales entre empleados y jefes, lo que resulta en más oportunidades para comunicarse y desarrollar cohesión. Implementar un proceso formal de gestión del desempeño.

 

Bibliografía

  • Adaptado de: Kanfer, R., Chen, G., & Pritchard, R. D. (Eds.). (2008). Work motivation: past, present and future. Routledge.

Por: Maribel Giraldo Isaza

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