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Las continuas exigencias a las que se ven sometidas las organizaciones acarrean nuevas trasformaciones en los modos y configuraciones del trabajo. De esta manera, se han originado desajustes entre el rendimiento de las personas y los requerimientos que los puestos de trabajo demandan. Estas alteraciones promueven la aparición de fenómenos desfavorecedores para las personas en […]

El Síndrome de Boreout y Burnout, un estrecho vínculo por esclarecer

Las continuas exigencias a las que se ven sometidas las organizaciones acarrean nuevas trasformaciones en los modos y configuraciones del trabajo. De esta manera, se han originado desajustes entre el rendimiento de las personas y los requerimientos que los puestos de trabajo demandan. Estas alteraciones promueven la aparición de fenómenos desfavorecedores para las personas en tanto impactan su bienestar, satisfacción, desempeño y calidad de vida laboral, por consiguiente la empresa se ve afectada en los índices de productividad.

El Síndrome de Boreout y el Síndrome de Burnout, resultan ser algunos de esos fenómenos que pudiesen surgir a partir de las modificaciones a las que debe recurrir el mundo laboral para dar respuesta a las exigencias del medio. Varios autores, como Bruhlmann (2015) indican la existencia de una relación entre ellos y concluyen que ambos conducen a la fatiga física y psicológica del colaborador. A su vez, la satisfacción y el desempeño de las personas son afectados por ambos síndromes, sus efectos suelen evidenciarse en mayores niveles de ausentismo, rotación de personal, presentismo, como también baja eficacia y eficiencia en el colaborador.

Sin embargo, ambos fenómenos difieren en su etimología y en las dimensiones que los componen como también son disímiles las manifestaciones comportamentales del personal afectado.

El Síndrome del quemado (Burnout) ha sido un fenómeno que se ha asociado con el estrés como antecedente que favorece su aparición. Es posible que el personal continuamente se encuentre expuesto a múltiples exigencias en su lugar de trabajo pero no cuente con los recursos necesarios para dar respuesta. Si la tensión que se genera en dicha interacción permanece, desencadenaría un desequilibrio físico y psicológico, que entre los múltiples efectos, podría facilitar la presencia de este fenómeno. El Burnout aparece entonces cuando el sujeto se siente indefenso y con poco control para cambiar la situación generadora de tensión.

Diferentes autores han identificado las dimensiones que lo componen y señalan las siguientes:

  • Cansancio emocional: agotamiento, desgaste, poca energía y fatiga. (Manifestación física y psicológica).
  • Despersonalización (deshumanización): cambios negativos en la actitud hacia las personas, sentimientos de insensibilidad y cinismo.
  • Falta de realización personal en el trabajo: respuestas negativas hacia uno mismo y al trabajo, con manifestaciones de irritabilidad, evitación de las relaciones interpersonales, bajo desempeño, perdidas de autoeficacia y autoestima.

Algunos autores han considerado como opuesto al Burnout, al síndrome de Boreout (Síndrome de aburrimiento). Explican que este fenómeno se refiere a un estado de aburrimiento crónico experimentado por el colaborador que tiene consecuencias desfavorables tanto en él como en la organización. En el primero, depresión, ansiedad y estrés. En el segundo, perdida de talentos y rentabilidad. A su vez, puede ser definido como una tensión psicológica que resulta del proceso cognitivo en comparación de lo que se espera con lo que se percibe. También, se concibe como un estado psicológico negativo, de baja excitación relacionada con el trabajo asociado al aburrimiento, a la crisis con el sentido del trabajo y una crisis de crecimiento.

Similar al síndrome del quemado, los autores han identificado tres elementos o aspectos que componen al Boreout:

  • Aburrimiento: sensación de ausencia de estímulo y apatía por hacer algo, falta de ánimo y estado de desorientación.
  • Falta de reto o infra exigencia: sensación de poder rendir más en el trabajo de lo que efectivamente rinde y se le exige. Contiene elementos cuantitativos y cualitativos, el primero alude a la cantidad de trabajo, es decir, el trabajador tiene poco que hacer y tiene más “tiempo libre” que ocupa en resolver asuntos particulares que nada tienen que ver con la labor por la que fue contratado. Lo cualitativo se relaciona con tareas que impiden aplicar los conocimientos y/o habilidades que la persona tiene y por ende las labores se perciben sosas y poco retadoras.
  • Desinterés: el quehacer es irrelevante para el colaborador dado que la labor que ejecuta adolece de sentido. Falta de identificación e indiferencia con la labor y con la empresa donde labora. Vale la pena señalar que es común que estas manifestaciones se presenten en una jornada laboral regular de un colaborador, el asunto comienza a ser desfavorable cuando es recurrente, es decir, que en el día a día de trabajo estén presentes de manera continua estos elementos.

Las manifestaciones del síndrome de Boreout podrían orientar el análisis de este fenómeno como un asunto exclusivo de las personas, sin embargo, se sugiere profundizar en otras variables asociadas que amplían el campo de análisis para favorecer su comprensión. El colaborador puede ser señalado como “perezoso” y de esta manera se le atribuye por completo la responsabilidad, descuidando entonces lo correspondiente a la organización. Es importante recordar que el aburrimiento crónico en el trabajo, se relaciona con la percepción que tiene el colaborador de querer rendir más, aplicar sus conocimientos y habilidades, desarrollar su potencial, evidenciar un crecimiento y no poder hacerlo en su lugar de trabajo. Es entonces un estado prolongado de aburrimiento que resulta insoportable para el trabajador.

Llama la atención en ambos fenómenos la relación entre las demandas del trabajo y los recursos con los que cuenta el personal para dar respuesta, por un lado un personal sobre exigido con escasas habilidades y recursos podrán constituir el síndrome de Bournout y, un personal poco exigido con abundantes recursos personales y capacidades para dar respuesta posibilitará la aparición de Boreout. Por su parte, el Burnout se asocia con la presencia de estrés, el afectado se percibe con demasiado trabajo y se sacrifica hasta el agotamiento por su labor y por el cumplimiento a la empresa. En los afectados por el Boreout, difícilmente hay presencia de estrés y contrario al sacrificio y agotamiento, se encuentra la ausencia de exigencia y de sentido por la labor que hacen.

Finalmente, resulta paradójico que el sujeto afectado por el síndrome de Boreout a partir de su insatisfacción podría hacer uso de diferentes herramientas comportamentales para parecer muy ocupado y de esta manera evita asumir trabajo “adicional”. Lo anterior sugiere una evaluación cuidadosa en tanto podría confundirse con un afectado por Bournout, de tal manera que el foco de análisis se centre inicialmente en explorar los antecedentes o situaciones causantes del fenómeno como tal, considerando que ambos síndromes podrían generar efectos o consecuencias similares tanto en el personal como en la organización.

Bibliografía

  • Rothlin, P., & Werder, P. (2011). El nuevo síndrome laboral Boreout: Recupera la motivación.
  • Gil-Monte, P. R., & Moreno-Jiménez, B. (2005). El síndrome de quemarse por el trabajo (burnout). Una enfermedad laboral en la sociedad del bienestar. Madrid: Pirámide, 36-37.

Por: Johana Muñoz León

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